Beatriz Pereira mirando a María Jesús Manzanares


19 de marzo de 2020

Mujeres Mirando Mujeres es un proyecto que nace en 2015 desde Arte a un Click. Desde su plataforma, pretenden, por un lado, poner en valor la obra de artistas femeninas y darles visibilidad. Por otro, dar la importancia debida a las agentes del arte que cada día apuestan por dar lugar a las artistas con las que trabajan, ya sean blogueras, periodistas, comunicadoras, gestoras, comisarias, galeristas, museólogas o teóricas.

En su VI Edición, me uno hablando y poniendo mi mirada sobre la artista extremeña María Jesús Manzanares.

El lirismo de la memoria


María Jesús Manzanares es una artista cercana, te invita a su estudio y te ofrece una taza de té mientras te cuenta con un brillo en los ojos cómo se siente inspirada por una vida en la que las costumbres, las tareas domésticas, sus tías, su abuela, su madre y, en general, las mujeres, siempre han sido las protagonistas. María Jesús Manzanares toma ese sentimiento, trabaja con él y lo transforma: le da vida.

Así es como nacen sus obras, encuadradas en una revisión contemporánea de las tareas domésticas, ya que provienen de un marco popular, de los quehaceres que, desde el pasado, se han vinculado a la figura femenina y, en este caso, en el ámbito rural, ese donde ella ha crecido y que ha decidido no abandonar.

De tripas, corazón. Intervención en la Plaza de Abastos de Plasencia.

Y es de esa influencia –de su tierra extremeña– de donde toma principalmente sus materiales: la madera, los tejidos, los elementos naturales. Le gusta pasear, encontrar, guardar en su estudio piezas que esperan a que llegue su momento; piezas que han tenido un proceso o una trayectoria y ella les da una segunda vida, aunando esa historia con la suya propia, reescribiéndola, pero, esta vez, utilizando sus propias técnicas.

Como ya habréis podido deducir, Manzanares trabaja principalmente el estilo Povera y los materiales reciclados, materiales que sean capaces de transmitirle algo y ese encanto o esa evocación es el sentimiento que la artista busca crear en la persona que más tarde se encuentre ante su obra.

Todos dejamos un poquito de nosotros en lo que creamos. A Mª Jesús Manzanares le gusta experimentar, romper las normas, pero siempre siguiendo una línea común. En palabras de la propia artista:

«Como mujer, me siento más cómoda realizando piezas que giren entorno a mi experiencia. El ámbito femenino siempre está muy presente en mi trabajo»

Mª Jesús Manzanares serrano
Colchón para tres II, 150×120, bordado sobre colchón de cama.

Con la taza de té aún humeante sobre la mesa de su estudio con trazos, pintura, retales y muchas historias, Manzanares me habló de la casa de su abuela, de cómo empezó a sentirse atraída por las formas de la lana que obtenía de un antiguo colchón.

Fue en ese momento cuando sintió que debía experimentar con las formas, lo que la indujo a colocar los fragmentos de lana sobre un cristal, creando capas con diferentes colores que ella misma teñía para, guiada por su intuición, sellarlo luego con un bastidor de madera. No conocía el resultado hasta que giraba la pieza y se encontraba observando esas figuras entre lo abstracto y lo antropomorfo sobre fondos ondeantes que se entremezclaban creando todo tipo de bailes de diferentes formas y tonalidades. Esta técnica fue depurándose, añadiendo otros materiales como la rafia o la madera, creando formas arbóreas o sombras y tratando el cristal con vinilo.

Hombre con sombra I, “El cuerpo desnaturalizado” (2004).

Esta serie creada a partir de la lana formó parte de la exposición “El cuerpo desnaturalizado” que Manzanares realizó gracias a la beca “Francisco de Zurbarán” que recibió en 2004 y que ubicó, creando una simbiosis perfecta, en el Museo Vostell-Malpartida, antiguo lavadero de lanas del pueblo de Malpartida de Cáceres.

Instalación “El cuerpo desnaturalizado” (2004), Museo Vostell-Malpartida.

Quisiera hablar ahora de otra serie interesante en la que, a partir del estudio de tumbas antropomorfas, María Jesús Manzanares realiza un homenaje a diferentes mujeres performers. En este caso, la artista intercala el óleo con coloridos fondos en impresión digital sobre aluminio. Así, podemos ver su reconocimiento hacia figuras como la de Marina Abramovic, Hannah Wilke, Louise Bourgeois –aquí introduce una forma arácnida–, Agnes Martin o Kiki Smith.

Homenaje a Hannah Wilke (2008)

También me gustaría destacar su exposición Del lino al lienzo (2018), un juego expositivo con la artista bilbaína Estefanía Martín Sáenz, ya que, aunque partiendo de conceptos diferentes, el modus operandi llevó a ambas artistas a crear un lenguaje con el que sus piezas textiles creaban un espacio único y estético. Esta exposición actúa como una puesta en valor de la labor de la mujer: de los tejidos, los bordados, e, incluso, las tripas, de la tradición y de la vinculación al “mundo femenino”.

“Del lino al lienzo” (2018). Foto: © Beatriz Pereira

Aunque Mª Jesús Manzanares ha tenido una dilatada trayectoria en la que los materiales textiles siempre han estado muy presentes, en su última serie “Adiós a La Rochelle”, la artista se introduce en un mundo nuevo donde, a partir de postales de 1900, –que ella misma recuperó de esta ciudad francesa y consiguió traducir– descubrió una historia donde la mujer juega siempre el papel de “la amante que espera”.

Manzanares despoja a la mujer de este rol, en el que deja de ser “la amante de” o “la esposa de”, ensalzando y empoderando su figura. La representa a veces sin rostro, a veces transformando sus “caras dulces” en espejos y juega con la dualidad de poder vernos reflejadas en ellas; borda sobre sus rostros utilizando la técnica de los Soles del Casar o pinta sobre las postales y las fija sobre madera, donde, a modo de collage, añade otros elementos externos, creando piezas tridimensionales.

“Adiós a la Rochelle” (anverso) y (reverso), Fotos: © Beatriz Pereira

Con la serie “Adiós a la Rochelle”, Manzanares nos presenta mujeres o parejas que se alejan de los ideales de belleza impuestos por la sociedad y nos invita a repensar los géneros y sus relaciones.

María Jesús Manzanares es una artista que se siente cómoda trabajando los materiales que, de una forma u otra, siempre han formado parte de nuestro entorno, que los extrae de su contexto, experimenta con ellos y los transforma, transmitiéndoles su mimo y su paciencia; así como unos ideales tan claros sobre la labor de la mujer y el valor que esta merece. Su significación es de gran importancia, ya que nos está mostrando precisamente –con la elección de sus materiales y su mirada al pasado– ese quehacer siempre ligado a la figura femenina. Sobretodo, su interés gira entorno a la memoria, a lo personal. He leído que sus piezas son melancólicas, pueden serlo, pero yo las miro desde el punto de vista de la puesta en valor y el reconocimiento: a las manos trabajadas de su –y de nuestras– abuelas, tías y madres.

“Adiós a la Rochelle” (2019)

Imagen destacada. María Jesús en su taller. Plasencia. Foto: © Almudena Mora, 2019